No pude dormir bien. Me desperté a las 4 de la mañana. Aproveché para recordar algo de inglés y ver mi correo electrónico. Gracioso encontrar a esa hora algunos miembros de mi familia en internet. Pensar que son 13 horas de diferencia entre mi país y Taiwán. Pude comunicarles que estaba bien y que estén tranquilos.
Por fin me levanté a las 6 de la mañana, tomar baño e ir al laudes. La primera vez que rezaba laudes en inglés. Interesante. Lo más interesante fue después concelebrar en la misa en chino mandarín. No entendía nada de nada. Bueno, no miento, entendía el "Amén".
Habían 6 personas en la misa. La Iglesia es pequeña. En el momento de la paz no hay el típico abrazo o estrechón de manos que conocía, sólo una simple inclinación del cuerpo, como tienen aquí acostumbrado hacer para saludarse. Ya me iré acostumbrando.
Después de un breve desayuno, tenía que preparar los documentos para ir con uno de los padres a migraciones y hacer los trámites para el carnet de residencia.
Fuimos en metro. Muy moderno, muy limpio y organizado.
Llegamos a migraciones, así que usar una maquinita para tomarme la foto. Después hacer las copias de los documentos, otra máquina. Digo máquinas porque funcionan con sólo poner monedas y no necesitan personas operándolas. Sacamos el ticket para ser atendidos. Llegó la hora, pero nos dijeron que faltaba un documento del obispo. Así que ir a buscar el documento.
En el camino encontramos en el metro a unas religiosas, una de mi país, de la selva. Hace ya 6 años trabaja entre Taiwán y China. es una religiosa joven. Una de ella también regresaba de la curia porque tuvo problemas en migraciones al igual que yo.
Fuimos al edificio de la curia a ver a la secretaria del obispo. Interesante, no había cruz en el edificio, sólo la imagen de la virgen María a la entrada. AL gente vestía muy sencillamente, te atienden muy amablemente, con mucha simplicidad y sin mucho protocolo. Nos hicieron el documento muy rápido, así que dio para regresar de nuevo a migraciones y hacer el trámite, el cual fue rápido.
Ya regresando a casa fuimos a pasear un momento y a tomar el bus. En casa nos esperaba un delicioso almuerzo. Así que llegó el momento de comer con palillos chinos. Interesante, puedo decir que fue fácil. Aunque creo que el hambre hizo que vea la manera de comer como fuera.
Estoy muy feliz. La comunidad de co-hermanos es muy acogedora y me están enseñando poco a poco cómo adecuarme, así como me tienen mucha paciencia porque no hablo bien el inglés. Las otras personas que voy conociendo también son muy amables. Así que, qué más puedo pedir? nada más. Estoy feliz.